Se dedica el 30 de abril al Día de los Niños, y a los derechos de los niños, que incluyen: la salud, la nacionalidad, la vivienda digna y la educación.

April 30th is dedicated to Children’s Day and to the rights of children, which include: health, nationality, a dignified living and education.

Isabella Ruiz tiene nueve años.  Actualmente cursa el tercer grado en Sitton Elementary School, en Portland, Oregon.  Desde los tres años sueña con ser veterinaria.  Isabella suele escribir historias de aventuras de animales y, a veces, descarga su tristeza en poesía, como en este poema…

Isabella Ruiz is nine years old, a third grader.  Since she was three she has dreamed of being a veterinarian.  Isabella writes stories of animal adventures, and sometimes expresses her sadness in poetry, as in this poem…          

Cuando se Marchó mi Abuelo            

Una noche oscura, una llamada cambió mi vida.

Escuché el llanto de mi familia.

La noticia, mi abuelo se marchó.

Yo quedé sentada en un sillón, triste,

sin poder moverme.

Mi corazón poco a poco paró.

A cada minuto personas empezaron a llegar

Con lágrimas corriendo, hasta la cocina.

Yo asustada por no comprender lo que pasaba,

Vi lágrimas cayendo al piso.

Llorando y pensando,

Yo una niña de 9 años sufriendo mucho.

Al siguiente día,

mi familia en México

Nos enseñó el cofre

Con el cuerpo de mi abuelito.

Yo solté toda mi tristeza.

Lloré lágrimas de sangre.

Veía a mi mama débil y frágil

            como un recién nacido.

Ella trató de cantarle una vez más con su guitarra,

Pero sus lágrimas eran tantas…

Ella me abrazó y yo la abracé. Lloramos.

Se marchó mi abuelo feliz a sus vacaciones

            y regresó en una pequeña caja…

Se marchó mi abuelo para siempre.

 

 

When my Grandfather passed away

One dark night, a phone call changed my life.

I heard my family crying. The news,

            my Grandfather is gone.

I sat on a couch, sad, I couldn’t move.

My heart, little by little, stopped.

Every minute people started coming in

With tears they rush to the kitchen.

I was scared because I didn’t understand

            what was happening.

I saw tears falling to the floor.

I was crying and thinking:

Me, a girl only 9, so much pain.

Next day,

my family in Mexico

Showed us a coffin

My abuelito’s body was there.

I let all of my sadness out.

I cried tears of blood.

I saw my mom weak and fragile like a newborn.

She tried to sing to him once more with her guitar

But her tears were so many…

She hugged me and I hugged her.  We cried.

My abuelito went out happy on a vacation,

            and came back in a little box.

My grandpa is gone forever.    

                                               

Article by Arturo Sarmiento, of Radio KMUZ and el Instituto Cultural Oregoniano.